Genaro Sacco

La primera vez que utilicé agujas y tinta tenia dieciseis años, corria el año 1992, estaba en Nápoles, concretamente en Scampia el pueblo donde crecí. Mi primera máquina me la construí siguiendo las instrucciones de un buen amigo, ensamblando una pluma y el motor de un walkman conseguí lo que al principio me pareció una locura. Desde entonces no he parado de tatuar. En este momento, estoy tratando de amoldar la experiencia, fruto del trabajo de estos años y fusionando el estilo biorganico con la pura geometría y el realismo; buscando con la ausencia de color: negro y grises la armonía y el equilibrio de esos tres estilos tan diferentes y asi, conseguir un estilo original y propio.